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Mantra: el poder del sonido.

Foto del escritor: samayashanti
samayashanti
27 sept
5 min de lectura
                                                                                                                                                                             
                                                                                                                                                                             

En muchas escuelas tradicionales de Yoga, antes de comenzar la práctica se recita un mantra. No es un simple ritual ni una manera de “entrar en ambiente”. Es una forma de preparar la mente, aquietarla y dirigir nuestra atención hacia el momento presente.       

Uno de los cantos más tradicionales que se realizan al comienzo de una práctica de yoga es el mantra Shanti Path, un mantra auspicioso. La palabra shanti significa paz profunda, y expresa un deseo de armonía para uno mismo, para los demás y para todo aquello que nos rodea. Para que no haya ninguna desavenencia en nuestro entorno, para encontrar en nuestra práctica todos sus beneficios, para que nos nutra, nos proteja y para que haya un mayor entendimiento y claridad mental.

Pero ¿qué es realmente un mantra? ¿Por qué se canta? ¿Y qué sucede en nuestro cuerpo y en nuestra mente cuando lo recitamos, lo escuchamos o incluso lo repetimos mentalmente?

¿Qué es un mantra?

La palabra mantra procede del sánscrito y hace referencia a una fórmula sonora que se utiliza como instrumento de la mente. En las tradiciones del Yoga y del Vedanta, el sonido ha tenido históricamente un papel fundamental como medio de

concentración, contemplación y transformación interior.                                                                                                            

Un mantra puede estar formado por una sílaba, una palabra o una frase. Algunos son muy conocidos, como OM o So-Ham. En la tradición, el mantra no se considera únicamente por su significado intelectual. También importa su sonido, ritmo, pronunciación y repetición. Al repetirlo, la atención encuentra un objeto concreto al que regresar. La mente, que normalmente se mueve constantemente entre recuerdos, preocupaciones, pensamientos y estímulos, comienza poco a poco a tener un punto de apoyo, un anclaje fuera de distracciones.  Por eso el mantra puede convertirse en una práctica de concentración y meditación.

Del sonido externo al silencio interior

Un mantra puede recitarse en voz alta, susurrarse o repetirse mentalmente. Cuando lo cantamos, participan la voz, la respiración, el oído y las sensaciones corporales. Cuando lo repetimos mentalmente, desaparece la vibración audible, pero permanece la atención sobre el sonido interior. En ambos casos existe un elemento común: la repetición consciente.

Desde la filosofía del Yoga, dentro de los ocho pasos de Patanjali, esta capacidad de mantener la atención sobre un único objeto está relacionada con Dharana, la concentración. Cuando la atención se estabiliza y la actividad mental se vuelve menos dispersa, entramos progresivamente en el terreno de Dhyana, la meditación.                                                                  El mantra, por tanto, puede ser mucho más que una repetición de palabras: puede convertirse en un camino hacia una mente más recogida.

¿Qué dice la ciencia sobre la recitación de los mantras?

En los últimos años, la investigación científica ha comenzado a estudiar qué ocurre en el cerebro y en el organismo durante la recitación de mantras y otras formas de repetición contemplativa. Los resultados todavía son preliminares y los estudios utilizan métodos y tipos de mantra diferentes, pero empiezan a aparecer algunos patrones interesantes.                                 Una revisión sistemática reciente de estudios de neuroimagen encontró cambios en regiones cerebrales relacionadas con la atención, la regulación emocional y el procesamiento de los pensamientos sobre uno mismo. Algunos estudios también han observado una disminución de la actividad de determinadas redes cerebrales relacionadas con la divagación mental. Así que de esta forma, se observa que durante la recitación de un mantra, al mantener la atención enfocada en él, hayamos una mente libre de fluctuaciones mentales, y este es el verdadero estado del yoga, cuando la mente se une al cuerpo y a las emociones y estamos totalmente enfocados en el momento presente.

Esto puede ayudarnos a comprender una experiencia que muchas personas reconocen durante la práctica: al repetir un mantra, la mente parece tener menos espacio para saltar continuamente de un pensamiento a otro. No significa que dejemos de pensar. Significa que aprendemos a volver una y otra vez a un mismo punto de atención.

¿Y qué ocurre en nuestro cuerpo?

El canto de un mantra también interviene en el cuerpo. La recitación suele acompañarse de una respiración más lenta, regular y consciente. La prolongación de determinados sonidos, especialmente durante la exhalación, puede favorecer una respiración pausada. La respiración, el ritmo cardíaco y el sistema nervioso autónomo están estrechamente relacionados. Por eso, las prácticas que combinan respiración lenta, atención y repetición pueden favorecer estados de mayor relajación a nivel físico.

Algunos estudios sobre meditación basada en mantras han encontrado reducciones en medidas relacionadas con el estrés y la ansiedad. Eso no significa que los mantras produzcan los mismos efectos ni que puedan sustituir un tratamiento médico o psicológico. Tampoco existe evidencia suficiente para afirmar que una frecuencia concreta de un mantra pueda curar enfermedades o producir efectos extraordinarios en el organismo. La investigación apunta más bien hacia algo sencillo y, al mismo tiempo, profundo: la combinación de respiración, sonido, repetición y atención puede influir en nuestro estado mental y fisiológico.

Cantar, escuchar o repetir mentalmente

Quizás por eso la práctica tradicional ofrece diferentes formas de acercarnos al mantra. Podemos cantarlo y sentir cómo la vibración de nuestra propia voz recorre el cuerpo. Podemos escucharlo y permitir que el sonido se convierta en objeto de atención. O podemos repetirlo mentalmente, observando cómo la mente permanece vinculada a él.                                         En todos estos casos estamos entrenando algo esencial en Yoga: la capacidad de dirigir y sostener nuestra atención. Y quizá aquí se encuentren la tradición y la ciencia. La tradición del Yoga lleva siglos utilizando el mantra como herramienta para aquietar, concentrar y contemplar la mente. La ciencia moderna empieza a estudiar qué ocurre en nuestro cerebro, en nuestra respiración y en nuestro sistema nervioso cuando realizamos esta práctica. No necesitamos elegir entre una mirada y otra. Podemos conocer la filosofía que sostiene la práctica, observar lo que la ciencia puede demostrar y, finalmente, sentarnos a practicar. Respirar, escuchar y repetir, después observar qué sucede cuando, por unos instantes, dejamos que el sonido nos acompañe de vuelta al presente. 

 

En nuestro centro de Zaragoza, Samaya Shanti, entendemos el Yoga como una práctica que va más allá del ejercicio físico. En nuestras clases de Yoga tradicional integramos también la respiración consciente, la meditación, la

concentración y el canto de mantras como parte del camino hacia una mayor presencia y conocimiento interior. El canto de mantras, como el Shanti Path, forma parte de algunas de nuestras prácticas, creando un espacio de recogimiento al comienzo de la clase y ayudándonos a llevar la atención hacia el momento presente.


Si quieres profundizar en el Yoga tradicional, la meditación, los mantras y la práctica consciente, te invitamos a conocer nuestras clases y descubrir por ti mismo qué puede aportar esta antigua práctica a tu vida.

 

 



 
 
 

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